La lluvia de estrellas
2 min de lectura4–8 años
Érase una vez una niña pequeña cuyos padres habían muerto. Era tan pobre que ya no tenía ni un cuartito donde vivir ni una camita donde dormir; al final no le quedaba nada más que la ropa que llevaba puesta y, en la mano, un pedacito de pan que un alma caritativa le había regalado. Pero era buena y piadosa. Y como todo el mundo la había abandonado, salió al campo confiando en el buen Dios.
Entonces se encontró con un hombre pobre que le dijo: «Ay, dame algo de comer, tengo tanta hambre». Ella le tendió el pedazo de pan entero, dijo «Que Dios te lo bendiga» y siguió su camino.
Después llegó un niño que se lamentaba: «Tengo mucho frío en la cabeza; dame algo con que cubrirla». La niña se quitó el gorro y se lo dio. Cuando hubo andado un poco más, encontró a otro niño que no tenía jubón y estaba helado de frío: le dio el suyo. Y más adelante, otro le pidió una faldita, y también la regaló.
Por fin llegó a un bosque cuando ya había oscurecido, y aún vino otro niño a pedirle una camisita. La piadosa niña pensó: «Es noche cerrada; nadie te verá. Bien puedes dar tu camisa». Se la quitó y la regaló también.
Y estando allí, sin nada ya en el mundo, de pronto empezaron a caer las estrellas del cielo, y eran relucientes monedas de plata. Y aunque acababa de regalar su camisita, llevaba puesta una nueva, del lino más fino. En ella recogió las monedas y fue rica todos los días de su vida.