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En un camino polvoso entre olivos, un asno gris cargado de costales y cántaros voltea hacia un caballo sin carga; detrás, un hombre barbado con bastón.

El caballo y el asno

Esopo

1 min de lectura a partir de 5 años

Un hombre sale de viaje con su caballo y su asno por el mismo camino. Los costales le pesan en el lomo al asno, y a su lado el caballo camina sin llevar nada.


Había una vez un hombre que tenía un caballo y un asno. Un día el amo salió de viaje y se llevó a los dos juntos por el mismo camino.

El asno iba cargado. Los costales le pesaban en el lomo, el camino era largo y a cada paso le costaba más levantar las patas. A su lado caminaba el caballo, sin llevar nada.

Al fin, el asno le pidió:

—Lleva tú un poco de mi carga, si quieres que siga vivo.

Pero el caballo no le hizo caso y no quiso llevar nada.

El burro siguió adelante como pudo. Estaba tan agotado que, al poco rato, se desplomó en medio del camino y ya no se levantó: había muerto de cansancio.

Entonces el amo pasó toda la carga al lomo del caballo, y encima de todo le echó también la piel del asno.

Un caballo con la cabeza baja y la boca abierta lleva costales, un cántaro y encima una piel gris; el amo camina adelante con la cuerda y el bastón.

Con aquel peso, el caballo empezó a lamentarse a gritos:

—¡Ay de mí, qué desdichado soy! No quise cargar con un poquito, y ahora tengo que cargar con todo, ¡y hasta con la piel del asno!

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Adaptado por Talerie, fuente: Fabulae Aesopicae (se abre en una ventana nueva) Dominio público