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Un muchacho hace bocina con las manos y ríe mientras grita; a su lado pastan ovejas tranquilas y tres campesinos suben la ladera con bastones.

El pastor mentiroso

Esopo

2 min de lectura a partir de 4 años

Un joven pastor cuida su rebaño en lo alto de una montaña, donde los días son largos y callados. Una mañana, de puro aburrimiento, grita que el lobo se lleva sus ovejas y ve a los campesinos subir corriendo.


Había una vez un joven pastor que cuidaba su rebaño en lo alto de una montaña. Los días eran largos y callados. Abajo, en los campos, los campesinos trabajaban desde temprano.

Una mañana, de puro aburrimiento, se le ocurrió una travesura. Se acercó al borde de la ladera, hizo bocina con las manos y gritó con todas sus fuerzas:

—¡Auxilio! ¡El lobo! ¡El lobo se lleva mis ovejas!

Los campesinos soltaron sus herramientas y subieron corriendo la cuesta. Llegaron sin aliento, buscando entre las piedras y los matorrales.

No había ningún lobo. Solo las ovejas pastando tranquilas y el pastor doblado de risa.

—Nada más quería ver si venían —dijo.

Los campesinos se miraron, negaron con la cabeza y volvieron a su trabajo.

Unos días después, el pastor se aburrió otra vez. Se acercó al borde de la ladera, hizo bocina con las manos y gritó igual que antes:

—¡Auxilio! ¡El lobo! ¡El lobo se lleva mis ovejas!

Los campesinos dejaron la labor y subieron corriendo, como la primera vez. Arriba encontraron lo mismo: el pasto quieto, las ovejas juntas y al pastor riéndose de ellos.

—Esto no es un juego —le dijo el más viejo—. Un día vas a gritar de verdad.

El pastor se encogió de hombros.

Pasó el tiempo. Una tarde, cuando el sol ya iba bajando, algo se movió entre los arbustos. Un lobo de verdad salió al descubierto y se metió entre las ovejas.

El rebaño se desbandó, balando. El pastor corrió hasta la ladera, hizo bocina con las manos y gritó con toda el alma:

—¡Auxilio! ¡El lobo! ¡El lobo se lleva mis ovejas!

Al anochecer y de espaldas, cayado en mano, el pastor grita hacia el pueblo iluminado del valle; un lobo gris cruza la ladera y las ovejas echan a correr.

Abajo, los campesinos levantaron la vista un momento.

—Ya empezó otra vez —dijo uno, y siguió trabajando.

Nadie subió. El pastor gritó hasta quedarse ronco, y su voz se fue montaña abajo sin encontrar respuesta.

Cuando por fin cayó la noche, el lobo ya se había ido, y con él muchas ovejas del rebaño. El pastor bajó solo, en silencio, por el mismo camino que dos veces habían subido los demás.

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Adaptado por Talerie, fuente: Fábulas de Esopo (se abre en una ventana nueva) Dominio público

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Sobre esta fábula

La fábula del pastor mentiroso se atribuye a Esopo. Su texto griego en prosa, que editó y tradujo Émile Chambry, no habla de ningún muchacho: un pastor, cuya edad no se dice, alarma dos o tres veces a la aldea gritando que los lobos atacan sus ovejas; cuando al final es verdad, los aldeanos apenas le hacen caso y él las pierde.

Recontamos «El Pastor mentiroso» a partir de un libro de fábulas de Esopo que Juan Francisco Piferrer imprimió en Barcelona; no consta el traductor. Ese texto se parece mucho a uno anterior de Segovia, donde el pastorcillo da excusas. Frente al de Barcelona, añadimos la juventud del pastor, su risa y lo que dicen los campesinos.

Dos textos españoles: el de Segovia y el de Barcelona

Segovia, 1813Barcelona, 1845
Quién miente«un Pastor», luego «El pastorcillo»«un pastor»
Dónde está«en lugar eminente, y alto»«en una montaña»
Por qué lo hacepara burlarse de los que trabajan cercano lo dice
El grito«Ay de los lobos»«¡ay de los lobos!»
Cuántas veces«muchas veces»«Muchas veces», «varias veces»
Las excusaslos lobos huyeron «por partes no manifiestas»no las hay
El finalel lobo «mató cuantas ovejas quiso»«el lobo mató muchas ovejas»
La lección«El mentiroso aunque diga verdad, no le creen»dos frases, y una nombra a Dios
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¡Auxilio! ¡El lobo! ¡El lobo se lleva mis ovejas!
Fábulas de Esopo, Barcelona 1845: ¡ay de los lobos!

Qué cuenta nuestra versión

Un joven pastor cuida su rebaño en lo alto de una montaña mientras los campesinos trabajan abajo. Una mañana, de puro aburrimiento, pide auxilio a gritos y dice que el lobo se lleva sus ovejas. Los campesinos suben corriendo la cuesta y lo encuentran doblado de risa. Unos días después repite la broma, y el más viejo de los campesinos le advierte: «Esto no es un juego». La tercera vez el lobo es de verdad, pero uno de los campesinos dice «Ya empezó otra vez» y nadie sube. En el texto de Barcelona, el pastor da la falsa alarma «varias veces»; que sean dos, la risa y la advertencia del viejo son cosa nuestra.

El texto de Barcelona dice que el lobo «mató muchas ovejas»; en nuestra versión, al caer la noche, el lobo se ha ido y se ha llevado muchas ovejas, sin que se cuente cómo. Al pastor no le pasa nada: baja solo y en silencio, sin muchas de sus ovejas y sin la confianza de sus vecinos. Nuestra moraleja, que se lee aparte al pie de la fábula, no menciona a Dios, como sí hace la del libro de Barcelona.

Parientes de la fábula y una confusión

En la traducción francesa de Chambry los lobos son varios y el pastor no se ríe de nadie; la moraleja dice que lo único que ganan los mentirosos es que no se les crea ni siquiera cuando dicen la verdad. En inglés, V. S. Vernon Jones hace del pastor un muchacho que se burla de los aldeanos y grita «Wolf! wolf!». El texto de Segovia aparece casi palabra por palabra en un libro español anterior, impreso en 1607. Muchos buscan «el pastorcito mentiroso», pero «pastorcito» no figura en ninguno de los textos que leímos: el de Segovia dice «pastorcillo».

No hay que confundir esta fábula con «El lobo con piel de oveja», que también está en la biblioteca: allí es el lobo quien engaña, disfrazado de oveja, y se trata de otra historia.

Fuentes

Textos de época

Catálogo

Cotejado con estas fuentes el 30 de octubre de 2026.

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