Saltar al contenido
Una zorra roja salta con las patas delanteras estiradas hacia un racimo de uvas moradas que cuelga de un enrejado de madera, junto a un muro de piedra.

La zorra y las uvas

Esopo

1 min de lectura3–8 años

Una zorra hambrienta ve unos racimos de uvas que cuelgan muy alto de una parra y salta una y otra vez para alcanzarlos. Al final, sin voltear atrás, se aleja diciendo que las uvas ni siquiera están maduras y que, de cualquier forma, no le gustan las verdes.


Una zorra que llevaba todo el día sin comer pasó junto a una parra muy alta. Entre las hojas colgaban unos racimos de uvas grandes y brillantes, y con solo verlos se le hizo agua la boca.

Se paró en dos patas y estiró el cuello cuanto pudo, pero las uvas quedaban demasiado arriba. Tomó vuelo y saltó con todas sus fuerzas. Saltó otra vez, y otra más, hasta quedarse sin aire. Los racimos seguían igual de lejos.

Entonces se sacudió el polvo, levantó la cabeza y se fue tan tranquila por donde había venido.

La zorra se aleja caminando por el sendero, cabeza en alto y aire tranquilo, mientras el racimo de uvas queda intacto y la luz de la tarde se tiñe de azul.

—Ni modo —dijo sin voltear—. Ni siquiera están maduras. A mí no me gustan las uvas verdes.

Adaptado por Talerie, Fuente: Fábulas de Esopo (se abre en una ventana nueva)

Licencia: Dominio público