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Cuentos divertidos

20 cuentos

Para reírse juntos

En La princesa y el guisante, la reina esconde un guisante debajo de veinte colchones y veinte edredones, y la princesa amanece llena de moretones. Al final el narrador asegura que el guisante sigue en el museo, si nadie se lo ha robado.

La olla mágica termina con una imagen que hace reír: la madre no sabe la palabra para detenerla, la ollita no deja de cocinar, el atole llena la casa, la casa vecina y la calle, y quien quería volver al pueblo tenía que abrirse camino a sorbos.

Sopa de piedra tiene un humor más pausado. Un vagabundo convence a una anciana tacaña de que va a cocinar con una piedra, y repitiendo «lo que no se tiene, ni pensarlo conviene» le saca harina, papas, carne, cebada y leche. Ella acaba encantada.

Las fábulas también tienen su chiste. En La zorra y las uvas, la zorra salta una y otra vez y luego se va muy digna diciendo que las uvas ni siquiera están maduras. En La rana y el buey, la rana se infla y se infla para parecer tan grande como el buey.

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