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Un muñeco de jengibre recién horneado, con una sonrisa de azúcar, corre con los brazos abiertos por un camino rural al atardecer.

El hombrecito de jengibre

Anónimo

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Una viejita que nunca tuvo hijos recorta una galleta de jengibre con forma de niño y la mete al horno. En cuanto abre la puerta, el hombrecito de jengibre pega un brinco y sale corriendo.


Esta es una historia que una tatarabuela le contó a una niña hace muchísimos años.

Había una vez un viejito y una viejita que vivían en una casita a la orilla del bosque. Habrían sido la pareja más feliz del mundo, pero les faltaba una cosa: nunca habían tenido un hijo, y lo deseaban con toda el alma.

Una mañana, mientras la viejita hacía galletas de jengibre, recortó una con forma de niño y la metió al horno.

Una anciana con cofia y delantal recorta con un molde de hojalata una figura de niño en la masa extendida, junto a una charola de estrellas y corazones.

Al rato se acercó a ver si ya estaba lista. En cuanto abrió la puerta del horno, el hombrecito de jengibre pegó un brinco, cayó al suelo y salió corriendo a todo lo que le daban las piernas.

La viejita llamó a su marido y los dos corrieron detrás de él. Corrieron todo lo que pudieron, pero no lo alcanzaron.

Al poco rato, el hombrecito de jengibre llegó a un granero donde muchos hombres trillaban el trigo. Sin dejar de correr, les gritó:

Me escapé de una viejita, de un viejito, ¡y ustedes tampoco me alcanzan, ya verán!

Entonces el granero entero salió corriendo tras él. Los trilladores corrían rápido, muy rápido, pero no lo alcanzaron.

Frente al granero, tres trilladores bajan los palos de trillar y uno señala el camino por donde el hombrecito de jengibre ya se aleja corriendo.

El hombrecito siguió corriendo hasta llegar a un campo lleno de segadores. También a ellos les gritó:

Me escapé de una viejita, de un viejito, de un granero lleno de trilladores, ¡y ustedes tampoco me alcanzan, ya verán!

Los segadores soltaron las hoces y se echaron a correr, y tampoco lo alcanzaron.

Corrió y corrió hasta que se topó con una vaca. A la vaca le gritó:

Me escapé de una viejita, de un viejito, de un granero lleno de trilladores, de un campo lleno de segadores, ¡y tú tampoco me alcanzas, ya verás!

La vaca arrancó en ese mismo instante, pero no lo alcanzó.

Un poco más adelante se encontró con un cerdo. Al cerdo le gritó:

Me escapé de una viejita, de un viejito, de un granero lleno de trilladores, de un campo lleno de segadores, de una vaca, ¡y tú tampoco me alcanzas, ya verás!

El cerdo corrió con todas sus fuerzas, y tampoco lo alcanzó.

El hombrecito de jengibre siguió corriendo hasta que se cruzó con un zorro. Y al zorro también le gritó:

Me escapé de una viejita, de un viejito, de un granero lleno de trilladores, de un campo lleno de segadores, de una vaca, de un cerdo, ¡y tú tampoco me alcanzas, ya verás!

Entonces el zorro se echó a correr. Y como los zorros corren muy rápido, muy pronto alcanzó al hombrecito de jengibre y empezó a comérselo.

Un zorro sentado a la orilla del bosque, al anochecer, sujeta entre los dientes a la galleta de jengibre, que tiene la boca abierta como si gritara.

—¡Ay, ya me falta la cuarta parte! —dijo el hombrecito de jengibre.

—¡Ay, ya me falta la mitad! —dijo un momento después.

—¡Ay, ya me faltan tres cuartos! —dijo enseguida.

—¡Ya no queda nada de mí! —dijo al final.

Y nunca más volvió a hablar.

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Adaptado por Talerie, fuente: St. Nicholas (se abre en una ventana nueva) Dominio público

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Sobre este cuento

No se sabe quién inventó este cuento. La versión impresa más antigua que conocemos salió sin firma en mayo de 1875 en St. Nicholas, una revista estadounidense para niños. En ese mismo número, quien lo escribió explicó que a sus hijos se lo había contado una muchacha de servicio de Maine, que lo había oído de niña a una anciana.

El texto de 1875 se titula «The Gingerbread Boy». En 1889, una revista de folclore publicó «Johnny-Cake», el cuento tal como se lo contaban de niña a Fanny D. Bergen en el norte de Ohio; ella misma advirtió que la versión de St. Nicholas era muy distinta. Nuestro texto vuelve a contar el de 1875, entero y en el mismo orden.

El cuento en 1875 y en 1889

St. Nicholas, 1875Bergen, 1889
Protagonistaun niño de jengibreun johnny-cake
En la casados viejitos sin hijosun viejo, una vieja y un niño
La huidasalta al abrirse el hornose abre el horno y sale rodando
Lo persiguentrilladores, segadores, una vaca, un cerdodos poceros, dos zanjeros, un oso, un lobo
La rima«¡y ustedes tampoco me alcanzan, ya verán!»«¡y también corro más que tú-ú-ú!»
El zorrocorre más rápido que élse hace el sordo para que se acerque
El finalse lo come poco a poco, cuarto a cuartolo atrapa de un mordisco
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Me escapé de una viejita, de un viejito, ¡y ustedes tampoco me alcanzan, ya verán!
St. Nicholas, 1875: I've run away from a little old woman, / A little old man, / And I can run away from you, I can!

Lo que cuenta nuestro texto

Nuestro cuento empieza como el de 1875, con una tatarabuela que se lo contó a una niña hace muchísimos años. Una viejita que no tiene hijos hace galletas de jengibre y recorta una con forma de niño; en cuanto abre el horno, el hombrecito salta y sale corriendo. Lo persiguen, en el orden de 1875, los dos viejitos, los trilladores del granero, los segadores, una vaca y un cerdo. A partir del granero, el hombrecito le grita a cada uno una rima que se alarga con cada encuentro.

El zorro no lo engaña ni lo lleva a ningún río: lo alcanza porque los zorros corren muy rápido. El texto cuenta en una frase sencilla que el zorro empieza a comérselo, y después vienen las cuatro frases cortas del hombrecito, de un cuarto a nada, sin más detalles. Fuera de eso, nada en el cuento asusta.

Cuentos parecidos y una confusión

El «Johnny-Cake» de Bergen lo reimprimió Joseph Jacobs en sus English Fairy Tales, y en su nota remite al relato de St. Nicholas. En otra versión publicada en 1889 por la misma revista de folclore, el zorro se ofrece a llevar al johnny-cake al otro lado de un río y se lo come por el camino; eso no pasa ni en 1875 ni en nuestro texto. En el libro ilustrado «The Little Gingerbread Man» (1910) no aparece ningún zorro: al hombrecito se lo come en tres bocados el pequeño Bobby, para quien lo habían horneado.

El nombre puede despistar: en 1875 el protagonista es un niño, «the gingerbread boy», y nuestra viejita también lo recorta con forma de niño, aunque en nuestro texto se llame hombrecito de jengibre. Si te sabes otra rima de este cuento, ten en cuenta que la de nuestro texto es la de 1875.

Fuentes

Textos de época

Catálogo

Cotejado con estas fuentes el 30 de octubre de 2026.

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