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Cuentos sobre la codicia

11 cuentos

Cuando nada alcanza

El perro y su reflejo cabe en un minuto: un perro cruza el río con su carne en el hocico, ve en el agua un pedazo que le parece más grande y abre la boca para morderlo. Se queda sin ninguno de los dos. Es una buena primera fábula para los pequeños.

La señora Holle tiene dos muchachas. La trabajadora saca el pan del horno y sacude el manzano sin pensar en premios. La floja baja al mismo pozo solo porque quiere la lluvia de oro, no ayuda a nadie en el camino y vuelve cubierta de brea.

En El flautista de Hamelín la codicia es de toda una ciudad. Los vecinos prometen pagarle al cazador de ratas y, cuando ya no queda ni una, le salen con pretextos. Él vuelve con su flauta y se lleva a los niños. Lo recomendamos desde los siete años.

En Rumpelstiltskin, todo empieza con un molinero que presume ante el rey de que su hija sabe hilar oro. El rey la encierra tres noches con paja, cada vez en un cuarto más grande, porque nunca le basta. Solo la tercera noche le promete casarse con ella.

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