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Una paloma gris azulada, posada en una rama baja, mira el arroyo, donde una hormiga va sobre una ramita con hojas verdes hacia la orilla florida.

La paloma y la hormiga

Esopo

1 min de lectura a partir de 3 años

Una hormiga se cae al agua y, por más que se mueve, no logra salir. Desde la rama de un árbol de la orilla, una paloma la ve en apuros.


Un día, una hormiga se cayó al agua. Por más que se movía, no lograba salir, y estaba a punto de ahogarse.

En la rama de un árbol, justo encima del agua, estaba una paloma. Al ver a la hormiga en apuros, le echó una ramita. La hormiga se subió a la ramita y alcanzó viva la orilla.

Poco después llegó un cazador. Se paró bajo ese mismo árbol y armó sus lazos para atrapar a la paloma, que no se daba cuenta de nada.

Pero la hormiga sí lo vio todo, y supo que la paloma que la había salvado corría peligro. Enseguida corrió hasta el cazador y le dio un fuerte mordisco en el pie.

A la orilla del río, un cazador barbudo y descalzo, con sombrero de paja y túnica, alza dos varas largas hacia la paloma de la rama; una hormiga le sube al pie.

El cazador pegó un grito y sacudió el pie de dolor. Con tanto alboroto, la paloma se dio cuenta del peligro, abrió las alas y se escapó volando.

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Adaptado por Talerie, fuente: Fábulas de Esopo (se abre en una ventana nueva) Dominio público