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Posada en una ramita, la cigarra toca el violín con los ojos cerrados de placer, mientras una fila de hormigas lleva granos a una puertita redonda de madera.

La cigarra y la hormiga

Esopo

1 min de lecturaa partir de 3 años

En pleno invierno, la hormiga saca a secar el trigo que guardó en verano, y llega la cigarra, temblando de frío y sin nada que comer, a pedir un poco de grano. La hormiga le pregunta qué hizo ella en verano y, al oír su respuesta, se ríe, guarda el trigo en su casita y desde la puerta le ordena bailar todo el invierno.


Era pleno invierno, y la hormiga sacó al sol el trigo que había juntado durante el verano. Grano por grano lo fue extendiendo frente a su casa para que se secara bien.

En eso llegó la cigarra, temblando de frío y con mucha hambre.

—Hormiguita, regálame un poco de ese trigo —le pidió—. No tengo nada que comer.

La hormiga dejó de trabajar y la miró con calma.

En una mañana clara de invierno, la hormiga extiende su trigo al sol sobre una piedra plana y la cigarra, temblando de frío, alza una pata para suplicar.

—Dime una cosa, amiga: ¿qué hiciste tú en el verano? —le preguntó.

—No me quedó tiempo de juntar nada —respondió la cigarra—. Me pasé los días entre los árboles del campo, cantando de la mañana a la noche.

La hormiga se echó a reír. Recogió su trigo, lo guardó en su casita y, desde la puerta, le contestó:

—Si cantaste todo el verano, baila ahora todo el invierno.

Adaptado por Talerie, fuente: Fábulas de Esopo (se abre en una ventana nueva)Licencia: Dominio público

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Sobre esta fábula

«La cigarra y la hormiga» se atribuye a Esopo. En la prosa griega publicada por Émile Chambry, unas hormigas secan en invierno su grano mojado; una cigarra, según la traducción de Chambry, les pide de comer y ellas se ríen. El mismo título lleva la fábula en verso de Félix María Samaniego.

Nuestra versión sigue «La Hormiga y la Chicharra», de unas «Fábulas de Esopo» impresas en Barcelona en 1845, donde una sola hormiga saca su trigo al sol en pleno invierno. Mantenemos la escena y el diálogo, aunque decimos cigarra y no chicharra; son nuestros el frío con que llega la cigarra y su canto «de la mañana a la noche».

Dos textos en español: Barcelona, 1845, y Samaniego

Barcelona, 1845Samaniego
Formaprosa, con moraleja al finalverso
Quién cantala chicharrala Cigarra
La hormigasaca el trigo al sol en invierno«La codiciosa Hormiga»
Qué pide la cigarra«un poco de aquel trigo»un préstamo: «Prestad alguna cosa»
Qué prometenada«Pagaros con ganancias»
La hormiga la llama«amiga»«holgazana»
Qué hace la hormigase ríe y mete el trigo en su casillaesconde las llaves del granero
Respuesta final«danza ahora en el invierno»«Baila, pese á tu cuerpo»
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Si cantaste todo el verano, baila ahora todo el invierno.
Fábulas de Esopo, Barcelona 1845: si cantaste en el verano, danza ahora en el invierno.

Qué cuenta nuestra versión

En pleno invierno, la hormiga saca al sol el trigo que juntó durante el verano y lo extiende grano por grano frente a su casa. Llega la cigarra, temblando de frío y con mucha hambre, y le pide que le regale un poco. La hormiga deja el trabajo y le pregunta qué hizo en el verano. La cigarra responde que no le quedó tiempo de juntar nada, porque se pasaba los días cantando entre los árboles del campo. Entonces la hormiga se ríe, guarda el trigo en su casita y desde la puerta le dice que, si cantó todo el verano, baile ahora todo el invierno.

Aquí la cigarra pide un regalo, no un préstamo, y nadie le da trigo. El cuento acaba con esa respuesta burlona y no dice qué será de la cigarra después, así que no hay nada duro que leer en voz alta. Nuestra moraleja va en un recuadro aparte: «Lo que guardas cuando hay de sobra es lo que te salva cuando ya no hay nada». Recoge la idea del libro de 1845, que pide imitar a la hormiga y trabajar a su tiempo.

Otras versiones y una confusión

Un libro impreso en Segovia en 1813 trae la fábula con el título «De la Hormiga, y de la Cigarra», con palabras casi idénticas a las de 1845. En Samaniego la cigarra pide un préstamo y promete devolverlo con ganancias, igual que en «La Cigale et la Fourmi» de La Fontaine, donde la hormiga «n’est pas prêteuse». El naturalista Jean-Henri Fabre dedicó un capítulo a llevarle la contraria a la fábula: escribió que en invierno ya no quedan cigarras, que no comen grano y que, en la naturaleza, quien se aprovecha de la cigarra es la hormiga.

En el cuento de los Grimm «La reina de las abejas» también salen hormigas, pero se trata de otra historia: allí ayudan al hermano menor.

Fuentes

Textos de época

Comentario

Catálogo

Cotejado con estas fuentes el 14 de octubre de 2026.

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