
La leyenda del guaraná
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Brasil 1830–1889
João Martins da Silva Coutinho (1830–1889) fue un ingeniero militar brasileño que dedicó buena parte de su vida a la Amazonia. Nació en São João da Barra, en la provincia de Río de Janeiro, estudió ingeniería en la antigua Escuela Militar de Río y se graduó en matemáticas y ciencias físicas entre los mejores alumnos. Sirvió en el cuerpo de ingenieros del ejército, donde llegó a mayor, y dio clases de matemáticas y dibujo en la Escuela Central.
En la década de 1850 fue inspector general de la medición de tierras públicas en la provincia de Pará. Entre 1859 y 1861 trabajó como geólogo asistente en la Comisión Científica de Exploración, que recorrió Ceará y el nordeste. Exploró los ríos Purus y Madeira por encargo del presidente de la provincia de Amazonas y propuso un ferrocarril que rodeara los saltos del Madeira. En 1863 fue el primero en localizar fósiles de invertebrados del Paleozoico en el valle del Tapajós. Hablaba la lengua general y conocía de cerca a los pueblos de los ríos, sobre todo a los mundurukús. En 1865 y 1866 acompañó a Louis Agassiz por la Amazonia como ingeniero del gobierno, y el naturalista lo recordó como un guía sin igual y un amigo.
En 1870 publicó en la Revista Agricola del Imperial Instituto Fluminense de Agricultura, en Río de Janeiro, un artículo sobre el guaraná, que él escribía uaraná. Trata del cultivo de la planta, de cómo se prepara la pasta de guaraná y de su comercio con Mato Grosso, y cuenta que la había visto crecer silvestre entre el Tapajós y los ríos Mamuru, Andirá y Maués. Para él era el árbol sagrado de los maués, que les daba alimento y remedio para sus enfermedades. Al final del artículo, con las palabras «Eis a lenda do uaraná», narra la leyenda del origen de la planta. Es la versión impresa más antigua que hemos podido localizar.
Fue jurado en la Exposición Universal de París de 1867, tras la cual Napoleón III lo nombró caballero de la Legión de Honor, y en 1876 fue secretario de la comisión brasileña en la de Filadelfia. Entre 1875 y 1876 dirigió la sección de geología, mineralogía y ciencias físicas del Museo Nacional, al que donó material de sus expediciones. Más tarde dirigió varias compañías de ferrocarril y en 1880 fue el primer presidente del Club de Engenharia. Murió en París en 1889, adonde había viajado para la Exposición Universal.
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