Saltar al contenido
En un cuarto de piedra a la luz de una lámpara de aceite, María y José miran al niño en pañales en el pesebre, y tres pastores se arrodillan junto a él.

El nacimiento de Jesús

La Biblia

4 min de lectura a partir de 3 años

José tiene que ir de Nazaret a Belén para el censo, y lo acompaña María, que está esperando un bebé. En Belén a ella le llega la hora de dar a luz y no hay lugar para ellos en la posada. Cerca de ahí, unos pastores que cuidan su rebaño ven de pronto a un ángel, y una gran luz los envuelve.


En aquellos días, el emperador César Augusto mandó hacer un censo de todo el mundo. Cada quien tenía que ir a su propia ciudad para inscribirse, y la gente se puso en camino.

José vivía en Nazaret, una ciudad de Galilea. Como era de la familia del rey David, le tocaba inscribirse en Belén de Judea, la ciudad de David. Así que subió hasta allá con María, su prometida, que estaba esperando un bebé.

Al atardecer, María, que espera un bebé, camina entre olivos con una mano en la espalda; José la toma del brazo y lleva un bastón. Al fondo, un pueblo.

Mientras estaban en Belén, a María le llegó la hora de dar a luz. Tuvo a su primer hijo, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.

Cerca de ahí, en el campo, unos pastores pasaban la noche en vela cuidando su rebaño. De pronto se les presentó un ángel, y la gloria de Dios los rodeó de luz. Y tuvieron mucho miedo.

Junto a una fogata, tres pastores con capas de piel de borrego se tapan los ojos ante una gran luz en el cielo nocturno, entre ovejas y cabras negras.

Pero el ángel les dijo:

—No tengan miedo. Les traigo una buena noticia que será una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, les nació un Salvador, que es el Cristo. Y esta será la señal: encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

De repente, junto al ángel apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:

—Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.

Cuando los ángeles volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros:

—Vamos a Belén, a ver eso que pasó y que Dios nos dio a conocer.

Fueron a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que el ángel les había dicho sobre ese niño, y todos los que los escuchaban se quedaron asombrados.

María, en cambio, guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón.

Los pastores regresaron alabando y dando gloria a Dios por todo lo que habían oído y visto, porque todo había sido tal como se lo habían anunciado.

Después de que Jesús nació en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos magos de Oriente. Iban preguntando:

—¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos su estrella en el oriente y venimos a adorarlo.

Cuando el rey Herodes lo supo, se inquietó mucho, y toda Jerusalén con él. Reunió a los sumos sacerdotes y a los maestros de la ley y les preguntó dónde iba a nacer el Cristo.

—En Belén de Judea, Majestad —le contestaron—. Así lo dejó escrito el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la más pequeña entre las ciudades importantes de Judá, porque de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos y les preguntó con todo detalle cuándo había aparecido la estrella. Luego los mandó a Belén y les dijo:

—Vayan y busquen bien al niño. Y cuando lo encuentren, avísenme, para que yo también vaya a adorarlo.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino. Y la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al verla, se llenaron de alegría.

Entraron a la casa y vieron al niño con María, su madre. Se arrodillaron delante de él y lo adoraron. Luego abrieron sus cofres y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

María, de rodillas sobre un petate, carga al niño; tres magos arrodillados lo miran junto a un cofre dorado, un cuenco de incienso y un jarro blanco.

Después, en un sueño, Dios les advirtió que no volvieran con Herodes, así que regresaron a su tierra por otro camino.

¿Qué te pareció esta historia?

Adaptado por Talerie, fuente: Biblia Reina-Valera 1909 (se abre en una ventana nueva) Dominio público

Historias parecidas

Adán y Eva

6 min de lectura a partir de 5 años

El arca de Noé

7 min de lectura a partir de 5 años

La creación

5 min de lectura a partir de 3 años

El niño Samuel

8 min de lectura a partir de 6 años

José el soñador

15 min de lectura a partir de 6 años

Moisés

15 min de lectura a partir de 6 años

Juan con suerte

7 min de lectura a partir de 4 años

David y Goliat

8 min de lectura a partir de 6 años

Sobre esta historia bíblica

El nacimiento de Jesús es una historia de la Biblia que une dos pasajes: el capítulo 2 del Evangelio según Lucas, versículos 1 a 20, y el capítulo 2 del Evangelio según Mateo, versículos 1 a 12. Nuestro texto se basa en la traducción Reina-Valera revisada en 1909.

De Lucas vienen el censo, el pesebre y los pastores; de Mateo, los magos, la estrella y el rey Herodes. Contamos las dos partes una tras otra, en un español de hoy, y nos detenemos cuando los magos vuelven a su tierra. Donde la Reina-Valera dice «mesón», nosotros decimos «posada».

Lucas y Mateo en la Reina-Valera y en nuestro relato

Reina-Valera 1909Nuestro relato
El gobernadorCirenio, gobernador de Siriano se menciona
María«su mujer, desposada con él»«su prometida»
Donde no hubo lugar«en el mesón»en la posada
El anuncio del ángel«CRISTO el Señor»«el Cristo»
Los magos«unos magos», sin número ni nombresigual, sin número ni nombres
El aviso en sueños«avisados por revelación», sin decir de quiénDios les advierte
El finalMateo sigue con la huida a Egiptolos magos vuelven por otro camino
Mostrar más
Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.
Lucas 2:14, Reina-Valera 1909: Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Qué contamos y dónde nos detenemos

José vive en Nazaret, pero tiene que inscribirse en Belén porque es de la familia del rey David, y sube hasta allá con María. En Belén nace el niño, y María lo acuesta en un pesebre porque no hay lugar para ellos en la posada. Un ángel les da la noticia a unos pastores que cuidan su rebaño en el campo, y ellos van a ver al niño. Después llegan a Jerusalén unos magos de Oriente que han visto la estrella del niño. Herodes les pide que le avisen cuando lo encuentren, para ir también él a adorarlo. Los magos encuentran al niño con María en una casa y le ofrecen oro, incienso y mirra.

Ni Lucas, ni Mateo, ni nuestro relato dan una fecha: sitúan los hechos en tiempos del emperador César Augusto y del rey Herodes. En el Evangelio de Mateo la historia continúa con la huida a Egipto; nuestro relato termina antes, cuando Dios avisa a los magos en un sueño y ellos regresan a su tierra por otro camino. Por eso no trae ninguna escena dura para la que debas preparar a tus hijos.

Cuántos magos eran y el Belén de David

Mateo no dice cuántos eran los magos, ni cómo se llamaban, ni los llama reyes: la Reina-Valera habla solo de «unos magos» que vinieron «del oriente». Tres son, eso sí, los regalos: oro, incienso y mirra. El número, el título de reyes y los nombres de Gaspar, Melchor y Baltasar los encontrarás en «El cuarto Rey Mago», otro relato de nuestra biblioteca, basado en la historia de Henry van Dyke publicada en Nueva York en 1896.

Belén es la ciudad de David, y por eso José, que era de su familia, tiene que ir allí a inscribirse. En nuestro relato «David y Goliat», Belén es el pueblo de David, donde él cuida las ovejas de su padre.

Fuentes

Textos de época

Cotejado con estas fuentes el 4 de noviembre de 2026.

Dibujos para colorear e imprimir

Dónde más encontrar esta historia bíblica