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Bajo la lluvia, Noé y su esposa, de la mano, suben al arca tras dos leones; detrás, sus hijos y las esposas de ellos con canastas, elefantes y jirafas.

El arca de Noé

La Biblia

7 min de lectura a partir de 5 años

Dios mira el mundo lleno de violencia y decide mandar un diluvio, pero hay un hombre justo, Noé. Dios le pide que construya un arca enorme de madera y que la cubra de brea por dentro y por fuera. Noé entra en ella con su familia y con los animales de dos en dos, y Dios cierra la puerta.


Cuando la gente empezó a multiplicarse sobre la tierra, el mal creció con ella. Dios miró el mundo y vio que los hombres solo pensaban en hacer daño, y que la tierra estaba llena de violencia. Le dolió en el alma haberlos creado, y dijo:

—Voy a borrar de la tierra a los hombres que hice, y con ellos a los animales, a los reptiles y a las aves del cielo.

Pero Dios miraba con buenos ojos a un hombre: Noé. Era justo y bueno como nadie en su tiempo, y caminaba con Dios. Tenía tres hijos, que se llamaban Sem, Cam y Jafet.

Un día Dios le habló a Noé:

—Ha llegado el fin de toda esta gente, porque por su culpa la tierra está llena de violencia. Construye un arca de madera. Divídela en cuartos y cúbrela de brea por dentro y por fuera. Que mida trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto. Ponle tres pisos, una ventana arriba, bajo el techo, y una puerta en un costado. Yo voy a mandar un diluvio sobre la tierra, y todo lo que respira bajo el cielo va a morir.

Después le hizo una promesa:

—Pero contigo haré un pacto. Entrarás al arca tú, con tus hijos, tu esposa y las esposas de tus hijos. Meterás también a los animales, dos de cada especie, macho y hembra, para que se salven contigo: aves, bestias y todo lo que se arrastra por el suelo. Junta además toda clase de comida, para ti y para ellos.

Noé hizo todo tal como Dios le había mandado.

Noé, de barba blanca y con un bastón, guía a sus tres hijos junto al arca: uno golpea un poste con un mazo, otro unta brea en una tabla y el tercero carga otra.

Más tarde Dios volvió a hablarle:

—Entra al arca con toda tu familia, porque eres el único justo que he visto en este tiempo. De los animales limpios toma siete de cada especie, machos y hembras, y de los que no son limpios, dos, macho y hembra. De las aves del cielo toma también de siete en siete, para que la vida siga sobre la tierra. Dentro de siete días haré llover cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la tierra todo lo que hice.

Y otra vez Noé hizo todo lo que Dios le mandó.

Noé tenía seiscientos años cuando llegó el diluvio. Entró al arca con su esposa, con Sem, Cam y Jafet y con las esposas de sus hijos. Detrás de ellos llegaron los animales: las fieras y el ganado, los que se arrastran por el suelo y toda clase de aves, de dos en dos, macho y hembra, como Dios había mandado. Cuando todos estuvieron dentro, Dios cerró la puerta.

Al séptimo día, el agua brotó con fuerza de todas las fuentes de lo profundo de la tierra, y se abrieron las compuertas del cielo. Llovió sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

Poco a poco el agua subió y levantó el arca, que empezó a flotar. El agua siguió creciendo bajo ella, hasta cubrir los montes más altos que había bajo el cielo y quedar muy por encima de sus cumbres.

Llueve fuerte y el arca, una larga caja de madera oscura con una rendija debajo del techo plano, flota sola en el agua gris; a lo lejos brilla una luz pálida.

Entonces murió todo lo que vivía en tierra firme: la gente, el ganado, las fieras, los reptiles y las aves. Solo quedaron con vida Noé y los que estaban con él en el arca.

Durante ciento cincuenta días el agua cubrió la tierra.

Pero Dios se acordó de Noé y de todos los animales que estaban con él en el arca. Hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas comenzaron a bajar. Se cerraron las fuentes de lo profundo y las compuertas del cielo, y dejó de llover. El día diecisiete del mes séptimo el arca se asentó sobre los montes de Ararat. El agua siguió bajando, y el primer día del mes décimo asomaron las cimas de los montes.

Cuarenta días después, Noé abrió la ventana que había hecho en el arca y soltó un cuervo. El cuervo salió y estuvo yendo y viniendo hasta que la tierra se secó, pero no le trajo ninguna noticia.

Luego Noé soltó una paloma, para ver si el agua ya se había retirado. La paloma no encontró dónde posarse, porque toda la tierra seguía cubierta de agua, y volvió al arca. Noé sacó la mano, la tomó y la metió de nuevo con él.

Esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma. Esta vez la paloma regresó al caer la tarde, y traía en el pico una hoja de olivo recién arrancada. Así supo Noé que el agua se había retirado de la tierra.

Desde la ventana del arca, asentada en una roca, Noé estira la mano y se le posa una paloma con una hoja de olivo en el pico; abajo, el agua deja ver tierra.

Esperó otros siete días y soltó la paloma una vez más. Esta vez ya no regresó.

El primer día del año siguiente, cuando Noé tenía seiscientos un años, quitó la cubierta del arca, se asomó y vio que el suelo ya estaba seco. Pero no salió. Esperó, y el día veintisiete del mes segundo la tierra quedó seca del todo.

Entonces Dios le habló a Noé:

—Sal del arca con tu esposa, tus hijos y las esposas de tus hijos. Saca contigo a todos los animales, las aves, las bestias y todo lo que se arrastra por el suelo, para que se esparzan por la tierra, tengan crías y se multipliquen.

Y salieron del arca Noé, su esposa, sus hijos y las esposas de sus hijos, y detrás de ellos todos los animales, cada uno con los de su especie.

Lo primero que hizo Noé fue construir un altar para Dios. Tomó animales limpios y aves limpias, de todas las especies, y los quemó en el altar como ofrenda.

A Dios le agradó el olor de la ofrenda, y pensó:

«Nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa del hombre, aunque el corazón del hombre se incline al mal desde que es joven. Nunca más destruiré a todos los seres vivos, como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra, no dejará de haber siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche».

Luego Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo:

—Tengan muchos hijos, multiplíquense y llenen la tierra.

Después les habló de su pacto:

—Hago mi pacto con ustedes, con sus descendientes y con todos los seres vivos que salieron del arca con ustedes: las aves, el ganado y todas las fieras de la tierra. Nunca más un diluvio acabará con todo lo que vive, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra. Esta es la señal del pacto, para siempre: pongo mi arcoíris en las nubes. Cuando yo junte nubes sobre la tierra, el arcoíris aparecerá entre ellas, y cada vez que lo vea me acordaré de mi pacto eterno con todos los seres vivos de la tierra.

Bajo un arcoíris, Noé, su esposa y sus tres hijos están ante un altar de piedras que humea, entre venados, leones, cigüeñas y ovejas; al fondo, el arca.

Y Dios le dijo a Noé:

—Esta es la señal del pacto que hice con todo lo que vive sobre la tierra.

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Adaptado por Talerie, fuente: Biblia Reina-Valera 1909 (se abre en una ventana nueva) Dominio público

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Sobre esta historia bíblica

El arca de Noé es un relato de la Biblia, no un cuento popular. Está en los capítulos 6 a 9 del Génesis, el primer libro bíblico, que varias traducciones antiguas titulan «primer libro de Moisés». Las fuentes que leímos no dicen quién lo escribió ni cuándo. Para contarlo partimos de la Reina-Valera, revisión de 1909.

Lo contamos en un español actual, desde el capítulo 6 hasta el versículo 9:17. Donde la Reina-Valera pone «Jehová», «madera de Gopher» y «montes de Armenia», nosotros decimos Dios, madera y montes de Ararat. Puedes leer la versión «Más suave», más breve, o la «Original», que sigue los capítulos de cerca.

Lo que dice la Reina-Valera y lo que contamos nosotros

Reina-Valera 1909Nuestro relato
El nombre de DiosJehová y Diossiempre Dios
La maderamadera de Gophermadera, sin especificar
Los hijos de NoéSem, Châm y JaphetSem, Cam y Jafet
Dónde reposa el arca«sobre los montes de Armenia»sobre los montes de Ararat
La señal del pacto«Mi arco» en las nubesel arcoíris
Los gigantes«Había gigantes en la tierra»solo en la versión «Original»
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pongo mi arcoíris en las nubes
Génesis 9:13, Reina-Valera 1909: Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra.

Cómo lo cuenta nuestro texto

La versión «Más suave» empieza cuando Dios ve la maldad de los hombres y termina con el arcoíris como señal del pacto. Conserva las medidas del arca, los cuarenta días y cuarenta noches de lluvia, los ciento cincuenta días en que el agua cubrió la tierra y la fecha en que el arca se posó, el día diecisiete del mes séptimo. Cuando el cuervo va y viene, añadimos que no le trajo a Noé ninguna noticia; esa frase no está en la Reina-Valera. Esta versión deja fuera a los hijos de Dios y a los gigantes del comienzo del capítulo 6, y también lo que Dios dice tras el diluvio sobre la carne y la sangre. La «Original» sí incluye esos pasajes.

La Biblia no da ningún año para el diluvio, solo la edad de Noé: tenía seiscientos años cuando llegó el diluvio. Tampoco nombra a su esposa ni a las esposas de sus hijos, y nosotros no les hemos puesto nombre. Conviene saber que también la versión «Más suave» dice con claridad, una sola vez, que murió todo lo que vivía en tierra firme y que solo quedaron con vida Noé y los que estaban con él en el arca.

Dónde termina y cuántos animales entraron en el arca

En la Biblia, el capítulo 9 sigue con la vida de Noé después del diluvio. Nuestro relato se detiene antes, en el versículo 17, cuando Dios le dice a Noé que el arcoíris es la señal del pacto con todo lo que vive sobre la tierra.

Noé no metió en el arca solo una pareja de cada animal. Dios le pide primero dos de cada especie, macho y hembra, pero luego, de los animales limpios y de las aves, le manda tomar «de siete en siete», y así lo cuentan también nuestras dos versiones. Fuera del cuervo y la paloma, no se nombra ninguna especie.

Fuentes

Textos de época

Cotejado con estas fuentes el 30 de octubre de 2026.

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